jueves, 13 de octubre de 2011

EL SABER DE LOS MAESTROS.

Parte de lo que saben los maestros, como la noción de que la clase sea el lugar adecuado en donde desarrollar la educación. Para empezar la tarea critica, primero hay que rescatar la racionalidad de entre la maraña de supuestos. Su racionalidad se funda en la idea del esfuerzo en colaboración entre docentes y estudiantes. En primer lugar están los de sentido común de la práctica, que constan simplemente de suposiciones u opiniones; esta luego el saber popular, el que dice que los alumnos están más tranquilos cuando hace viento o que le cuenta más estudiar el día que vendrá el medico a ponerle la vacuna. Tenemos además una gama de saberes contextuales; lo que sabemos de esta clase, de esta comunidad, o de este alumno concreto. En quinto lugar viene el cuerpo de conocimientos profesionales sobre la estrategia de la enseñanza o sobre el currículum este el saber científico. El sexto, las ideas relacionadas con las teorías morales y sociales y los planteamientos filosóficos generales a los primeros hay que rescatarlos del dominio de lo mostrenco para someterlos análisis; a los segundos hay que fundirles realismo y concreción a fin de aprender sus aplicaciones. Para romper estos hábitos mentales hay que restituirlos el elemento problemático en ambos. Es preciso despertar de nuevo la disposición moral de la phronesis, la disposición para actuar de la manera correcta, prudente, ajustada a la circunstancias, la vida social el reflexiva que tiene la propiedad de cambiar con el cambio de nuestros conocimientos y pensamientos. El saber se define a veces como creencia en lo justificadamente cierto.
Para que alguien nos convenza de que sabe, es preciso como sus ideas sobreviven a un examen crítico.  El saber educativo resulta estar ligado a determinado contextos de acción. Puede ser útil el pensar en políticas que materialicen los saberes que aseguramos poseer, para uso en una acción planificadora y supuesta aprueba en una acción estratégica. El saber del enseñante proporciona un punto de partida para la reflexión crítica      de tal manera que el saber acerca de la educación ha de cambiar de acuerdo con las circunstancias históricas, los contextos sociales y el diferente entendimiento.                     

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